La Bitácora

lunes, diciembre 11, 2006

Murió Pinochet

Ayer domingo, a las 14:45 horas, un llamado telefónico interrumpió nuestro almuerzo familiar. La mamá de Sandra nos llamaba. "Murió Pinochet" fue su escueto mensaje. Corrimos a ver la televisión y comenzamos, a partir de ese instante, a ser testigos del cierre de una fase de nuestra historia reciente como nación y de la apertura de una nueva etapa, espero, en que la verdad completa saldrá a la luz de todo el mundo.

Por mi mente pasaban los pasajes de mi vida familiar y universitaria en dictadura, de los allanamientos en La Bandera, de las desapariciones, las torturas, las persecuciones, los exilios.....miles de chilenos sufriendo el poder omnimodo de una junta militar y sus aparatos de seguridad y represión. Miles de nosotros protestando en la calle, con temor y alegría.

¿Cómo explicarle a nuestros hijos esa etapa de nuestra vida? ¿Cómo transmitirles una vivencia? Más allá de tal o cual momento vivido durante aquellos años, me preocupaba que ellos ponderaran con ojos del presente los hechos del pasado y sacaran conclusiones que les sirvieran para su vida futura.

No festejamos. Solo conversamos y atinamos a seguir los acontecimientos por televisión.

Una cosa si llamó mi atención: la rabia de los partidarios del dictador. Apostados fuera del hospital militar que tantas veces lo recibió mientras trataba de eludir la justicia de los hombres, adultos y jóvenes mostraban su rabia, mientras el militar partía al juicio de Dios. Yo sentía en ellos más rabia que pena. Deseos de una revancha que no alcanzo a comprender.

Recordé a Mauricio y la paz de sus palabras en la hora póstuma de su padre. Recordé el amor con que nos enseñó lo que su papá le enseñó a él. No había en nuestro hermano animosidad alguna contra la vida.

Un abrazo, en Cristo
Jorge.