¿La cultura ofende a la Iglesia?
Me sorprendió ayer leer un titular de La Segunda comentando la "indignación (así decía) por textos ofensivos contra la Iglesia en la prueba de la PSU". Me pregunté qué nueva chambonada habían cometido esta vez los cerebros del Mineduc, quienes el año pasado fueron célebres con sus condoros en diversos libros y luego en la asignación, por estas mismas fechas, de recursos para becas a estudiantes universitarios.
Hoy terminé de enterarme de los "ofensivos" textos, los cuales fueron incluidos en la prueba de Lenguaje en el ítem "comprensión de lectura".
Me pareció que el alumno que fue a acusar a los organizadores de la prueba con sus líderes de la Conferencia Episcopal, de sentirse ofendido y atacado como católico con semejantes textos (uno corresponde al antipoema "El Buen Ladrón" de Nicanor Parra, de 1969, mientras que el otro es una narración de mediados del siglo XIX del escritor argentino Esteban Echeverría), de seguró reprobó el examen y en cuanto a comprensión de lectura, deja harto que desear.
También me quedó la sensación de que no es más que un berrinche ridículo de parte de quienes secundaron el reclamo e hicieron de ello un escándalo público. La verdad, pienso que son numerosos y bastante más urgentes los temas que nos debieran preocupar como Iglesia y como cristianos, que hacer alboroto por unos extractos de literatura.
A mí, por lo menos, reconociendo que uno de los textos lanza una crítica feroz a la institución eclesiástica, plenamente acorde con el contexto liberal y anticlerical del siglo XIX, y que el antipoema parriano provoca un minuto de irónica reflexión, basado en situaciones que nos consta que pueden ser perfectamente plausibles, la verdad es que me parece que sentirse ofendido por eso, no sólo es no tener un ápice de comprensión de lectura (debilidad que, ya se sabe, nos tiene en los últimos lugares en los ranking mundiales en este aspecto), sino que además revela, o ignorancia histórica, o francamente querer hacerse el leso y negar lo que ha sido la historia de la Iglesia Católica en casi 1.900 años (sólo en los últimos cien años, se han hecho esfuerzos por adaptarse a los tiempos y reparar el daño, el atropello y el genocidio impulsado por nuestra propia Iglesia a buena parte de la humanidad, y reconocer eso, no es ofender, sino asumir una responsabilidad de la cual todos debemos hacernos cargo).
Para mayor abundamiento, les presento los "ofensivos textos" con los que mentes negras del Gobierno quieren envenenar la mente de nuestros jóvenes:
Discurso del Buen Ladrón
"Acuérdate de mí cuando estés en el reino
Nómbrame presidente del Senado
Nómbrame Director del presupuesto
Nombrame Contralor General de la República"
"Acuérdate de la corona de espinas
Hazme cónsul de Chile en Estocolmo
Nómbrame Director de Ferrocarriles
Nómbrame Comandante en Jefe del Ejército"
"Acepto cualquier cargo
Conservador de Bienes Raíces
Director General de Bibliotecas
Director de Correos y Telégrafos"
"Jefe de Vialidad
Visitador de Parques y Jardines
Intendente de la Provincia de Ñuble"
"Nómbrame Director del Zoológico"
"Gloria al Padre
Gloria al Hijo
Gloria al Espíritu Santo
Nómbrame Embajador en cualquier parte
Nómbrame capitán del Colo Colo
Nómbrame si te place
Presidente del Cuerpo de Bomberos
Hazme rector del Liceo de Ancud"
"En el peor de los casos
Nómbrame Director del Cementerio"
(Del libro "Obra Gruesa", Nicanor Parra, 1969).
Les puedo agregar que ese mismo año, Nicanor recibió merecidamente el Premio Nacional de Literatura y en todos estos años ya es candidato eterno al Nóbel, el que espero algún día lo reciba y no en forma póstuma.
Respecto del otro texto, es un estracto del cuento "El Matadero", del argentino Esteban Chavarría. De éste les puedo contar que es uno de los primeros cuentos realistas de Argentina y se estudia en muchos países como ejemplo de la literatura fundacional de Hispanoamérica. Y dice así:
"Los sucesos de mi narración pasaban por los años de Cristo de 183... Estábamos, a más, en Cuaresma, época en que escasea la carne en Buenos Aires"..."El décimosexto día de la carestía, víspera del día de Dolores, entró a nado por el paso de Burgos al Matadero Del Alto una tropa de 50 novillos (...) cuya tercera parte al menos gozaría del fuero eclesiástico de alimentarse con carne ¡Cosa extraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la Iglesia tenga la llave de los estómagos!
El diable con la carne suele meterse en los cuerpos y la Iglesia tiene el poder de conjurarlos; el caso es reducir al hombre en una máquina cuyo móvil no sea su voluntad sino la de la Iglesia y del Gobierno. Quizá llegue el día en que sea prohibido respirar aire libre, pasearse y hasta conversar con un amigo, sin permiso de autoridad competente".
Bien, admitamos que son críticos, pero entendamos el contexto en que ambos relatos fueron escritos y si lo vemos desde una perspectiva integral, si uno quiere ser universitario, debe estar abierto a mirar el mundo en su perspectiva histórica, multicultural y multicausal.
Si Monseñor Errázuriz se sintió ofendido por estos extractos de literatura hispanoamericana, elogiados por el mundo intelectual y académico a casi todo nivel, pues en verdad yo me sentí mucho más ofendido aún por su presencia y alabanzas al dictador en el día de su funeral. Con ello, hecho palas de tierra, las mismas con que taparon las fosas comunes de Pisagua y Lonquén, al trabajo de defensa de los derechos humanos y ayuda a los perseguidos y a los pobres que la Iglesia realizó durante los peores años de la dictadura.
Insisto. Hay miles de temas por los que nosotros, como Iglesia, debemos enfocarnos: están los pobres en la calle, la gente que pierde sus casas a manos de ladrones de cuello y corbata, los niños que se mueren de hambre, los jóvenes que se pierden por la droga y que se hacen delincuentes en las cárceles, las muchachas que se embarazan a manos de pololos, tíos, abuelos, padres o padastros, y que se ven obligadas o a abortar o terminan maltratando a sus hijos y ellas en la calle como prostitutas, a quienes por cierto nunca les faltan clientes.
Están los funcionarios públicos que creen que trabajar en el Gobierno es la oportunidad para carterear los recursos de todos los chilenos como viles rateros, antes que otro más pillo les gane el quien vive.
Están la rabia y pánico de ricos y pobres, unos por ver amenaza su propiedad y se arman de revólveres para matar a sus enemigos, los pobres que sienten impotencia y rabia por no acceder al chorreo del crecimiento económico y se endeudan hasta niveles psicóticos por acceder a los bienes materiales, al estatus que brinda el consumo.
Y puedo seguir enumerando.
Traté de ser claro por si lo lee alguno de los ofendidos, para que su bajo nivel de comprensión de lectura le permita entender a qué me estoy refiriendo.
Hernán
Hoy terminé de enterarme de los "ofensivos" textos, los cuales fueron incluidos en la prueba de Lenguaje en el ítem "comprensión de lectura".
Me pareció que el alumno que fue a acusar a los organizadores de la prueba con sus líderes de la Conferencia Episcopal, de sentirse ofendido y atacado como católico con semejantes textos (uno corresponde al antipoema "El Buen Ladrón" de Nicanor Parra, de 1969, mientras que el otro es una narración de mediados del siglo XIX del escritor argentino Esteban Echeverría), de seguró reprobó el examen y en cuanto a comprensión de lectura, deja harto que desear.
También me quedó la sensación de que no es más que un berrinche ridículo de parte de quienes secundaron el reclamo e hicieron de ello un escándalo público. La verdad, pienso que son numerosos y bastante más urgentes los temas que nos debieran preocupar como Iglesia y como cristianos, que hacer alboroto por unos extractos de literatura.
A mí, por lo menos, reconociendo que uno de los textos lanza una crítica feroz a la institución eclesiástica, plenamente acorde con el contexto liberal y anticlerical del siglo XIX, y que el antipoema parriano provoca un minuto de irónica reflexión, basado en situaciones que nos consta que pueden ser perfectamente plausibles, la verdad es que me parece que sentirse ofendido por eso, no sólo es no tener un ápice de comprensión de lectura (debilidad que, ya se sabe, nos tiene en los últimos lugares en los ranking mundiales en este aspecto), sino que además revela, o ignorancia histórica, o francamente querer hacerse el leso y negar lo que ha sido la historia de la Iglesia Católica en casi 1.900 años (sólo en los últimos cien años, se han hecho esfuerzos por adaptarse a los tiempos y reparar el daño, el atropello y el genocidio impulsado por nuestra propia Iglesia a buena parte de la humanidad, y reconocer eso, no es ofender, sino asumir una responsabilidad de la cual todos debemos hacernos cargo).
Para mayor abundamiento, les presento los "ofensivos textos" con los que mentes negras del Gobierno quieren envenenar la mente de nuestros jóvenes:
Discurso del Buen Ladrón
"Acuérdate de mí cuando estés en el reino
Nómbrame presidente del Senado
Nómbrame Director del presupuesto
Nombrame Contralor General de la República"
"Acuérdate de la corona de espinas
Hazme cónsul de Chile en Estocolmo
Nómbrame Director de Ferrocarriles
Nómbrame Comandante en Jefe del Ejército"
"Acepto cualquier cargo
Conservador de Bienes Raíces
Director General de Bibliotecas
Director de Correos y Telégrafos"
"Jefe de Vialidad
Visitador de Parques y Jardines
Intendente de la Provincia de Ñuble"
"Nómbrame Director del Zoológico"
"Gloria al Padre
Gloria al Hijo
Gloria al Espíritu Santo
Nómbrame Embajador en cualquier parte
Nómbrame capitán del Colo Colo
Nómbrame si te place
Presidente del Cuerpo de Bomberos
Hazme rector del Liceo de Ancud"
"En el peor de los casos
Nómbrame Director del Cementerio"
(Del libro "Obra Gruesa", Nicanor Parra, 1969).
Les puedo agregar que ese mismo año, Nicanor recibió merecidamente el Premio Nacional de Literatura y en todos estos años ya es candidato eterno al Nóbel, el que espero algún día lo reciba y no en forma póstuma.
Respecto del otro texto, es un estracto del cuento "El Matadero", del argentino Esteban Chavarría. De éste les puedo contar que es uno de los primeros cuentos realistas de Argentina y se estudia en muchos países como ejemplo de la literatura fundacional de Hispanoamérica. Y dice así:
"Los sucesos de mi narración pasaban por los años de Cristo de 183... Estábamos, a más, en Cuaresma, época en que escasea la carne en Buenos Aires"..."El décimosexto día de la carestía, víspera del día de Dolores, entró a nado por el paso de Burgos al Matadero Del Alto una tropa de 50 novillos (...) cuya tercera parte al menos gozaría del fuero eclesiástico de alimentarse con carne ¡Cosa extraña que haya estómagos privilegiados y estómagos sujetos a leyes inviolables y que la Iglesia tenga la llave de los estómagos!
El diable con la carne suele meterse en los cuerpos y la Iglesia tiene el poder de conjurarlos; el caso es reducir al hombre en una máquina cuyo móvil no sea su voluntad sino la de la Iglesia y del Gobierno. Quizá llegue el día en que sea prohibido respirar aire libre, pasearse y hasta conversar con un amigo, sin permiso de autoridad competente".
Bien, admitamos que son críticos, pero entendamos el contexto en que ambos relatos fueron escritos y si lo vemos desde una perspectiva integral, si uno quiere ser universitario, debe estar abierto a mirar el mundo en su perspectiva histórica, multicultural y multicausal.
Si Monseñor Errázuriz se sintió ofendido por estos extractos de literatura hispanoamericana, elogiados por el mundo intelectual y académico a casi todo nivel, pues en verdad yo me sentí mucho más ofendido aún por su presencia y alabanzas al dictador en el día de su funeral. Con ello, hecho palas de tierra, las mismas con que taparon las fosas comunes de Pisagua y Lonquén, al trabajo de defensa de los derechos humanos y ayuda a los perseguidos y a los pobres que la Iglesia realizó durante los peores años de la dictadura.
Insisto. Hay miles de temas por los que nosotros, como Iglesia, debemos enfocarnos: están los pobres en la calle, la gente que pierde sus casas a manos de ladrones de cuello y corbata, los niños que se mueren de hambre, los jóvenes que se pierden por la droga y que se hacen delincuentes en las cárceles, las muchachas que se embarazan a manos de pololos, tíos, abuelos, padres o padastros, y que se ven obligadas o a abortar o terminan maltratando a sus hijos y ellas en la calle como prostitutas, a quienes por cierto nunca les faltan clientes.
Están los funcionarios públicos que creen que trabajar en el Gobierno es la oportunidad para carterear los recursos de todos los chilenos como viles rateros, antes que otro más pillo les gane el quien vive.
Están la rabia y pánico de ricos y pobres, unos por ver amenaza su propiedad y se arman de revólveres para matar a sus enemigos, los pobres que sienten impotencia y rabia por no acceder al chorreo del crecimiento económico y se endeudan hasta niveles psicóticos por acceder a los bienes materiales, al estatus que brinda el consumo.
Y puedo seguir enumerando.
Traté de ser claro por si lo lee alguno de los ofendidos, para que su bajo nivel de comprensión de lectura le permita entender a qué me estoy refiriendo.
Hernán

